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La libertad de expresión también incluye los abucheos

Publicado: junio 7, 2026
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La libertad de expresión también incluye los abucheos… hay video de hoy, 7 de Junio. Hay escenas que parecen escritas por un guionista con un extraordinario sentido de la ironía. Una de ellas ocurrió en Xalapa, Veracruz.

Durante un evento organizado para reconocer la labor de periodistas, en el marco de una ceremonia vinculada a la libertad de expresión, se presentó una situación que terminó convirtiéndose en una lección práctica sobre aquello que precisamente se pretendía celebrar.

El invitado especial era Jenaro Villamil, presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano.

Durante la presentación la moderadora habló sobre la soberanía nacional, el papel de los periodistas y la necesidad de defender a México frente a lo que considera intentos de intervención extranjera.

Hasta ahí, nada fuera de lo normal.

Una persona en público expresando sus ideas.

Pero lo interesante vino después.

Parte de los asistentes comenzó a manifestar su desacuerdo.

Se escucharon gritos de «¡Fuera, fuera, fuera!».

Un rechazo evidente.

Una protesta espontánea.

Una expresión incómoda.

Y entonces ocurrió lo más importante de toda la jornada.

La moderadora del evento pidió respeto hacia esas manifestaciones.

Pidió que se permitiera la expresión de quienes estaban inconformes.

Pidió que se respetara el derecho a expresar desacuerdo.

Es decir, defendió la libertad de expresión precisamente cuando esa libertad se volvió incómoda. Aunque su mensaje en el video grabado en ese desafortunado momento, consiste en la unanimidad.

Y ahí es donde realmente se puso a prueba este derecho que se llama Libertad de expresión.

No cuando todos aplauden.

No cuando todos coinciden.

No cuando el discurso resulta agradable para el auditorio.

La verdadera prueba de la libertad de expresión llega cuando alguien dice algo que no queremos escuchar.

Cuando una opinión nos molesta.

Cuando una postura nos incomoda.

Cuando el público responde con desaprobación.

Y hay que decirlo con claridad.

Los asistentes tenían derecho a expresar su rechazo.

Del mismo modo que Jenaro Villamil tenía derecho a expresar sus ideas.

Ambas libertades pueden coexistir.

No son incompatibles.

La libertad de expresión no consiste en garantizar aplausos.

Consiste en garantizar que las ideas puedan expresarse, incluso cuando generan desacuerdo.

Porque una sociedad libre no es aquella donde todos piensan igual.

Es aquella donde personas con opiniones distintas pueden manifestarse sin miedo.

Lo preocupante ocurre cuando algunos creen que la libertad de expresión únicamente protege a quienes coinciden con ellos.

Cuando el aplauso es considerado legítimo, pero el abucheo se convierte en una ofensa.

Cuando la crítica es vista como una agresión.

Cuando el desacuerdo es interpretado como una amenaza.

Eso ya no es libertad.

Eso es búsqueda de unanimidad.

Y la unanimidad suele ser una vieja tentación de los gobiernos, de los partidos y de los grupos de poder.

Los periodistas, por naturaleza, deberían desconfiar de la unanimidad.

Nuestra labor no es repetir consignas.

No es actuar como departamento de relaciones públicas de ningún gobierno.

No es convertirnos en animadores oficiales de una narrativa política.

Nuestra función es preguntar.

Cuestionar.

Contrastar.

Investigar.

Y cuando sea necesario, incomodar.

Por eso resulta simbólico que esta escena ocurriera precisamente durante un evento relacionado con el periodismo.

Porque recordó una verdad fundamental.

La libertad de expresión no existe para proteger las opiniones populares.

Existe para proteger las opiniones impopulares.

Las que generan debate.

Las que provocan discusión.

Las que incomodan al poder.

Y también las que incomodan a la audiencia.

Quizá la mejor lección de aquella jornada no estuvo en el discurso del funcionario.

Ni en los gritos de los asistentes.

Ni siquiera en la polémica posterior.

Quizá estuvo en la intervención de quien recordó algo esencial.

Que la libertad de expresión no se demuestra permitiendo los aplausos.

Se demuestra tolerando los abucheos.

Especialmente cuando van dirigidos hacia nosotros.

Porque defender la libertad únicamente cuando nos beneficia no es defender la libertad.

Es defender nuestro propio interés.

Y son cosas muy distintas.

Desde Feeling.Mx compartimos la reflexión del día…
La libertad de expresión se pone a prueba cuando aparece el desacuerdo.

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