Hay una vieja frase popular que retrata muchas hipocresías políticas: farol de la calle y oscuridad de la casa. Se usa para quienes presumen virtudes hacia afuera mientras esconden miserias adentro. Y pocas cosas encajan mejor en esa definición que ciertos gobiernos democráticos defendiendo regímenes autoritarios en nombre de la “solidaridad histórica”. Porque una cosa es respetar la soberanía de otros países. Otra muy distinta es romantizar dictaduras. Aquí un…