Hubo un tiempo donde la radio romántica parecía eterna
Hubo un tiempo donde la radio romántica parecía eterna. Las noches tenían dedicatorias. Las madrugadas tenían saxofones y música tranquila. Las cabinas tenían voces de radio cálida y grata, como si supieran que del otro lado había alguien tratando de curar una tristeza. La radio romántica acompañó divorcios, reconciliaciones, primeras citas, amores imposibles y silencios demasiado largos. Era más que música. Era refugio emocional. Y sin embargo, en pleno dos…
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